“Suspendieron gas en Pasto y tocó cocinar con tablas y cartones”, líder

El desabastecimiento de gas en Pasto, Nariño, hizo que amas de casa acabaran hasta con las tablas de las camas.

Las familias de Pasto, capital de Nariño, en especial las mujeres, tuvieron unas jornadas duras durante el paro nacional por la falta de gas natural, que algunas manifestaron que volvieron a recordar de cómo era de prender un fogón de leña o carbón.

El problema para las amas de casa se presentó desde el momento que iniciaron las manifestaciones en Pasto y el país porque en su mayoría en horas de la tarde, noche o al siguiente día se les fue terminando el cilindro de gas y todo ya estaba suspendido.

El paro nacional que inició el 28 de abril, en Pasto dejó desabastecidos de gas. También afectó a los municipios.

Los únicos salvados eran los que tenían gas domiciliario, pero de la Empresa de Montagas, ya que no fue suspendido tan rápido como lo hizo Alcanos que los dejaron sin con qué preparar los alimentos.

El presidente de la Junta de Acción Comunal, JAC, José Araujo, explicó que lo tenían apretado la garganta los afectados porque le exigían a que haga gestiones y les ayude a llevar el gas al barrio o la Comuna Tres.

“Todos creo que luchamos por una causa ya que el Gobierno Nacional nos quería interponer unas leyes lesivas para los colombianos y que iban hacer aprobadas en el congreso, hecho que nos perjudicaba a todos, el paro suspendió y hasta hizo renunciar al funcionario y de ahí se desató todo. Lastimosamente hubo perdidas de vidas”, explicó.

Este es el congreso en donde se iba aprobar la reforma tributaria, lo que hizo que el país se rebotara contra el gobierno de Iván Duque.

Agrega que como dirigente lo tenían aturdido porque todos necesitaban el gas, que inclusive algunas familias les tocó quemar hasta las tablas de la cama con tal de no quedarse sin comer. “Algunos acabaron los pocos ahorros comprando los alimentos en los restaurantes”.

Montagas, suspendió en definitivo la venta del producto, situación que puso en apuros a las familias que utilizan el cilindro de gas natural. Sin embargo, los hacían madrugar, pero en su mayoría no alcanzaban a comprar y se regresaban a sus casas unos tristes, enojados y otros preocupados.

El dirigente señala que de nada servía bloquear las calles o carreras con los cilindros porque la empresa no llegaban a vender, algunos desde las 4:00 de la mañana ya estaban de pie en las calles haciendo la fila para tratar de conseguir el producto. Pero era infructífero sus madrugadas.

“Ni haciendo anuncios por los medios de comunicación no se pudo conseguir el GPL, y se necesitaban urgentemente unos 400 cilindros de Montagas, y esperaba que me llamaran para poder entregar fichas y evitar el desorden, pero urgentemente se requería unas 600 pipetas de 40, 30 y 100 libras”, explica el líder social. Además asegura que el problema no solo fue en su sector sino en los barrios de las 12 comunas y 17 corregimientos.

El dirigente dijo que sufrieron un mes y medio sin el gas. Las grandes filas para conseguir un cilindro se convirtió en un negocio. Vendían los puestos.

Araujo, dice que cerca de un mes y medio estuvieron sin el gas, los únicos que medio se salvaron fueron los que tienen el servicio domiciliario, pero también tuvieron que sufrir. “Aquí a todos nos tocó cocinar con doña Miriam Paredes. Algunos conseguimos las estufas eléctricas, que también va hacer un problema con el bolsillo ahora cuando lleguen los recibos de energía”.

“Como dirigente pido que Cedenar se ponga la mano en el corazón y no nos suba mucho el consumo. Somos conscientes que debemos pagar, pero ellos también deben ser conscientes de lo que vivimos desde el 28 de abril, esperamos que no nos vengan a suspender el servicio”, explica.

El presidente de la junta comunal, afirma que hasta a él buscaba pedazos de madera en la calle para llegar a cocinar los alimentos. “Lo bueno fue que tengo guardado una hornilla de carbón desde años atrás, y esa es la que nos salvó esta vez por el desabastecimiento del gas, tocó meterle leña porque el carbón estaba muy costoso y además, escaso. Se miraba que vecinos convirtieron las azoteas en cocina de leña”.

El dirigente José Araujo del barrio Santa Bárbara, explicó que tuvo que utilizar una hornilla, pero salió a las calles a buscar pedazos de madera, mientras que otros acabaron hasta con las tablas de las camas y también parecían recicladores buscando leña.

Asegura que el paro ya pasó, pero la pandemia sigue viva y los tiene atormentados. Varias familias les tocó pasar el sufrimiento y a unos más que otros, inclusive que algunos los observó cocinando con cartones y otros materiales. Pero lo importante no era amanecer sin comer, en especial los niños. “Anteriormente se observaba botar camas enteras, cajas de cartón, pero por el desabastecimiento del gas muchos las utilizaron para cocinar”.

Las grandes filas en las que esperaban comprar un cilindro de gas, se convirtieron en un negocio, particulares madrugaban hacer fila, pero al final los vendían los puestos entre 20 y 30 mil pesos. Mientras que otros revendían el producto hasta 150 mil. “Este problema también pasó con las filas para conseguir gasolina”.

Para el dirigente este paro es una advertencia a cualquier presidente que llegue a gobernar a Colombia a que se dé cuenta que el pueblo es el que manda. Desafortunadamente se registraron muertes, heridos, abusos y desaparecidos. «Que esto sea una lección para los presidentes de turno».

Foto: Carlos Castro

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