Noticias

Denuncian acoso laboral en la Policía Metropolitana de Pasto

Hace unos días una patrullera de apenas 22 años de edad, se quitó la vida presuntamente porque habría sido regañada fuertemente por uno de sus superiores, hecho que estaría en investigación.

Cuestión que en varias Estaciones y Subestaciones de Policía Nacional y Metropolitanas estaría ocurriendo lo mismo, pero reina la ley del silencio. Cabe recordar que hasta los mismos uniformados han grabado a sus superiores de como los tratan, sin embargo, nada pasa porque nunca se escucha que a oficiales los separan de los cargos por la manera de tratar a su personal.

Algunos patrulleros adscritos a la Policía Metropolitana de Pasto, capital de Nariño, denunciaron que por quedarse callados, sus superiores hacen y deshacen con los uniformados que están a su mando.

“Nosotros no somos de piedra ni de palo, somos seres humanos como cualquier persona de carne y hueso, y por el miedo de represalias o que nos la monten o nos trasladen a otras ciudades toca quedarse callado, es decir reina la ley del silencio”, manifestaron.

Señalan que desde semanas atrás les aumentaron las horas del servicio. Pero aquí hay un caso especial como lo explican los afectados que un cuadrante logró la captura de un presunto delincuente y horas más tarde de otro más que le dieron medida intramural, los uniformados terminaron el servicio, sin embargo, fueron llamados a audiencias toda una tarde.

Después de legalizar las capturas de los presuntos ladrones, los policías debieron llevarlos a una de las permanentes, y supuestamente salían a su descanso, lo cual non fue así, porque uno de sus superiores les dio la orden de continuar con el servicio.

Los uniformados después de pasar por más de 6 horas de trabajo y hasta suspenderles las horas de su descanso, debido a que tuvieron que estar presentes en audiencias de legalización de capturas pasando hasta las 6:30 de la mañana del siguiente día, fueron llamados a seguir derecho con su servicio.

Este hecho no cayó nada bien en los uniformados, uno de ellos se mostró en disposición argumentando a sus superiores que se debía respetar su turno de descanso.

Uno de los afectados indicó al oficial que no estaba en disposición anímica, física y sicológica para prestar el turno, puesto que había pasado derecho en su trabajo y debía descansar. Aquí es en donde se vendrían las represalias contra los uniformados que reclaman sus derechos.

Estos hechos se estarían repitiendo al interior de la institución policial, situación que lleva a los uniformados a tomar otras decisiones como la de retirarse de la institución, tomar fatales decisiones, entran en fuerte depresión hasta al punto de quitarse la vida con su arma de dotación como a ocurrido no solo en Pasto sino en otras ciudades del país.

Así mismo denuncian que hay mucho acoso laboral y psicológico, el problema para los patrulleros que no hay nadie quien los defienda ni ellos tampoco a quien poner una queja. 

Los afectados señalan que dentro de la institución policial, pese haber oficinas de Derechos Humanos, afirman que se sienten desprotegidos no tienen a quien quejarse o enviar derechos de petición por los continuos atropellos.

Así mismo afirman que hace un mes atrás desde el comando de la Metropolitana Pasto a través de una Resolución les aumentaron las horas de trabajo. “Es cierto que prestamos un servicio a la comunidad tanto en seguridad como en otras actividades, pero eso no quiere decir que porque portarnos un uniforme no dejamos de ser humanos, es decir nos somos unas máquinas ni robot”.

Otro inconveniente 

Además, ese no sería el único problema que tienen sino que otro de los inconvenientes se debería a la parte económica, puesto que les habrían dado la orden de que a partir de diciembre de 2022 todos el personal de la Metropolitana deben portar el nuevo uniforme.

Según los denunciantes, la Institución policial solo entregaría pantalón y chaqueta, pero los patrulleros deben comprar o hacer confeccionar a su talla gorras y camisetas que tendría un valor cerca de los 200 mil pesos que deben ser pagados de su propio bolsillo, supuestamente porque hasta el momento no llegaría a Pasto el material de intendencia.

Cabe resaltar que este proceso de los uniformes está en investigación en la Procuraduría General de la Nación por la supuesta inversión de 65 mil millones. Hasta el momento se desconoce el avance de dicha investigación y hoy los que pagan los platos rotos son los patrulleros. Es decir esa inversión que hacen nadie les devuelve.

Frente a estos inconvenientes que lo ven como un atropello para los policiales que ponen el pecho a la brisa en las calles y hasta exponen su vida, más de uno estarían solicitando su retiro en este fin de año.

WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com